A veces uno puede llorar de felicidad porque no puede retenerla más en
su interior, produciéndose una explosión de emociones tan fuerte... que
contagias a todo aquel que se encuentra a tu alrededor creando un mar de sonrisas.
Sé generos@ y llora, llora, sin preguntarte el por qué. Disfrútalo y haz que todo el mundo disfrute.
Gracias por provocar que vuelva esa sensación que creía ya olvidada.
Gracias por las lágrimas.
Fotografía de
Justin Grant
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