
Los Oscar repartieron suerte, sonrisas, algunas lágrimas, incluso
alguna caída y mucha música pero muy, muy pocas sorpresas en cuanto a
los ganadores en una gala que se extendió tanto que el propio maestro de
ceremonias, Seth MacFarlane, tuvo que reconocer que empezaba la velada
del 2014. La entrega reprodujo las victorias esperadas, incluso aquellas
que hace un mes eran imposibles de pensar. Porque Argo se alzó
finalmente con el gran premio de la noche a la mejor película y Steven
Spielberg se marchó como quien dice con las manos vacías. Su película, Lincoln,
pasó de ser la que defendía un mayor número de candidaturas a recibir
tan solo un par de ellas, entre las cuales estaba la esperada y merecida
para Daniel Day-Lewis como mejor actor. “Nunca pensé que volvería a
estar aquí otra vez”, dijo sin resuello un feliz Ben Affleck con la
estatuilla en la mano como mejor productor de Argo después de
que la Academia le dejara fuera de la categoría de mejor director. Pero
como le dijo su coproductor Grant Heslov, parte con George Clooney “del
trío de productores más sexys del año” como se bautizaron con humor: “Ben ha dirigido un película genial”.