¿Pero mentir no era pecado?
“La Iglesia católica nunca condena a personas, y mucho menos a un grupo de personas. La Iglesia no juzga las conciencias, lo único que hace es canonizar a sus santos, miles y miles”. Lo ha dicho esta mañana el portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio Martínez Camino, al cierre de la asamblea plenaria de los prelados españoles. No se le había preguntado por los miles de herejes, científicos o brujos quemados en el pasado en la hoguera, o sometidos a largos procesos por la brutal Inquisición, ni por persecuciones a otras creencias religiosas, ni siquiera por los numerosos teólogos católicos execrados o excomulgados incluso ahora. Se le pedía opinión sobre el sermón del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig, que el pasado Viernes Santo calificó a los homosexuales de personas viciosas, degeneradas e incluso prostituidas. También dijo que la homosexualidad es una enfermedad que se puede curar.








