lunes, abril 23, 2012

Los nacidos en la posguerra y en invierno, con más posibilidades de padecer esquizofrenia

http://miralaonline.net/images/mD4cq.jpgLas personas nacidas durante la postguerra (considerada ésta hasta el año 1959) y durante los meses de invierno (enero, febrero o marzo) tienen más posibilidades de desarrollar esquizofrenia en el comienzo de la edad adulta. 
 
Y es que el riesgo de padecer esta enfermedad mental está relacionado con el déficit de vitamina D, que en parte podría explicar la asociación observada entre nacer en invierno (estación con menos exposición a la luz solar y, por tanto, menor producción de vitamina D) y el mayor riesgo de esquizofrenia; y también la mayor prevalencia de esquizofrenia detectada en países más al norte, donde hay menos luz solar. 

Los glaciares del Himalaya no se derriten tan rápido como se creía

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Los glaciares del Himalaya retroceden y pierden reservas de agua, pero no tan rápido como se pensaba hasta ahora. Esta es la conclusión de un estudio recién publicado en la revista 'Science' . El trabajo es una revisión de todas las investigaciones existentes sobre los glaciares del Himalaya que ha sido llevado a cabo por un equipo internacional de científicos dirigidos por Tobias Bolch, de la Universidad de Zurich.

YouTube es responsable de los vídeos que suben sus usuarios

http://miralaonline.net/images/LYcpN.pngSegún la Audiencia Provincial de Hamburgo, que arbitra un caso entre una entidad de gestión de derechos de autor alemana (GEMA) y YouTube, el portal de vídeos propiedad de Google es responsable del contenido que suben sus usuarios. Por ello, debe tomar las medidas necesarias para proteger el copyright.

En este caso, el tribunal de Hamburgo debía determinar quién era el responsable por la infracción de derechos de autor que cometían 12 vídeos de Youtube, donde cada día se ven 4.000 millones de vídeos.

Fragile - Sting


Planeta Musical [23.04.12]

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Ashampoo Photo Commander 10.0.1 DC 23.04.2012

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Ashampoo Photo Commander 10.0.1 DC 23.04.2012
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Ashampoo Photo Commander es una completísima aplicación que sirve para optimizar, mejorar y clasificar tus fotografías.

The Big Bang Theory


Leonard (Johnny Galecki) y Sheldon (Jim Parsons) son dos cerebros privilegiados que comparten piso. Aunque ambos se han doctorado en física y son capaces de calcular las probabilidades sobre la existencia de universos paralelos, no tienen ni la menor idea de cómo relacionarse con el resto del mundo, especialmente con las chicas. Penny (Kaley Cuoco), una vecina recién llegada que se instala en el piso de enfrente, es el polo opuesto a los dos amigos, de modo que su llegada altera la tranquila vida sentimental de Leonard y el desorden obsesivo-compulsivo de Sheldon. Penny es una chica tan normal que también perturba al resto de la pandilla: mientras que a Wolowitz (Simon Helberg) se le disparan las hormonas cada vez que la ve, Rajesh (Kunal Nayyar) se muestra incapaz de emitir un solo sonido en su presencia. Comedia de situación producida y dirigida por Chuck Lorre y Bill Prady para los estudios Warner Bros. Television. En Estados Unidos la emite la CBS, y en Iberoamérica la Warner Channel.

Fallen: El ángel caido

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El día de su decimoctavo cumpleaños, Aaron comienza a mostrar extrañas habilidades, como la de poder hablar con los animales.

Pronto descubrirá que es un Nephilim, hijo de ángel y humano, y que va a tener que defender a su familia y a sí mismo de los Poderes, ángeles guerreros enviados a la tierra para acabar con los mestizos.

Cuando varios ángeles caídos entran en contacto con él, Aaron descubre que es el “Redentor” de las profecías, y se embarcará en un viaje por el mundo en el que tendrá que luchar con los Poderes, redimir ángeles desterrados en la tierra y enfrentarse con el propio Lucifer.

Stalin ordenó asesinar a John Wayne

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No se sabe en otros planetas, pero en éste se mata. Se mata por amor, por celos, por dinero, por negligencia, porque se tiene mal pronto, o poca paciencia, porque se entendió mal un chiste, porque brilla la luna llena o porque la vida de los otros, en algunos pagos, se tiene por barata. O porque ‘Mire usted, señor juez, estaba borracho’. Se mata por prisa y porque van como locos. Se mata el tiempo en una esquina y se mata la tarde viendo pasar a las gachisas en un velador, con un café con leche y un vasito de agua, por favor, hasta que el camarero se acerca y dice si ponemos otra.

La extinción nocturna de incendios es posible

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La extinción nocturna de incendios será posible gracias a un sistema aéreo no tripulado único en el mundo. La empresa española Nitrofirex se encarga de su desarrollo. El modelo, aún en fase de diseño, se presenta hoy en el Congreso español de Aeronaves no tripuladas, que se celebra en Madrid.

«Las labores de extinción mejoran por la noche: disminuyen la temperatura, viento y turbulencias. Además, los aviones llevan más cantidad de agente extintor a la zona en llamas en el menor tiempo posible. Sin embargo, ciertas limitaciones les impiden operar con seguridad durante el arco nocturno, dejando todo el trabajo en manos de equipos de tierra», señala Luis Bordallo, presidente de la firma.
El Depósito Planeador Autónomo se lanza desde un avión de transporte pesado (C-130 Hércules, A-400M, IL-76, C-17), dotado de rampa trasera, a unos 6000 pies de altura. Una vez liberada su carga, y una vez fuera del área de peligro, el vehículo activa un pequeño motor que lo dirige hasta la base del avión lanzador de forma autónoma. «La maniobra de recuperación se completa sin problemas gracias a la velocidad remanente del sistema aéreo no tripulado y a su pérdida repentina de peso», explica Bordallo, piloto de combate.

Altura adecuada

En la actualidad, los enfriamientos se realizan de manera manual, en función de la habilidad y experiencia de los aviadores. «Si el aligeramiento se efectúa a excesiva altura el agua se atomiza en su caída, pero, por efecto de la ascendencia térmica, no alcanza el núcleo del fuego. Y si es demasiado bajo, peor, porque el agua alcanza la superficie todavía compactada».

El modelo, aseguran, optimiza las operaciones: descarga las gotas a 1000 pies de altura (300 metros), por lo que estas aterrizan con el mayor diámetro posible (facilitando el intercambio de calor).

Paracaídas


Fuente

Una bola de fuego explota en la Costa Oeste de EE.UU.

http://miralaonline.net/images/mPros.jpgLos tranquilos habitantes de las ciudades americanas de Reno y Sacramento no dan crédito al extraño suceso ocurrido ayer domingo. Eran la ocho de la mañana cuando el sonido de una fuerte explosión levantó de sus camas a los ciudadanos de los estados de Nevada y California provocando una avalancha de llamadas a los organismos policiales. 

'Sembrao', Rouco esá 'sembrao'. Ahora es experto en economía

http://miralaonline.net/images/51hH7.jpgCon cuatro rezos se acaba la crisis, no española, no... sino ¡mundial! Voto para que Rouco sea nuestro ministro de economía y finanzas del Estado. Otro 'mini-puntito' más para la Iglesia.

«No es nuestra misión entrar en el análisis ni en las soluciones propiamente económicas y políticas [de la crisis que padece España]... Pero sí es nuestro deber de pastores de la Iglesia ayudar al análisis cultural y moral necesario para llegar al fondo de las causas de la situación dificilísima que vivimos», ha afirmado esta mañana en Madrid el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el cardenal Antonio María Rouco, en la apertura de la XCIX asamblea plenaria de la CEE. 

Miles de barceloneses toman las calles y aparcan la crisis por Sant Jordi


Barcelona. (EP).- Miles de barceloneses han tomado este lunes las calles de la ciudad para celebrar la tradicional Diada de Sant Jordi y olvidar la crisis por unas horas, en una jornada en que libreros y floristas se muestran optimistas respecto a las ventas.

¿Shakespeare y Cervantes murieron el mismo día?

shakespeare-23-abrilEl 23 de abril de cada año, se celebra el Día del Libro, que conmemora la muerte de William Shakespeare y Miguel de Cervantes en 1616. Sin embargo, las defunciones no sucedieron el mismo día, pues existía un desfase entre los calendarios inglés y español.

En 1582, el Papa Gregorio XII adelantó 10 días el calendario, de modo que el día 5 de octubre pasó a ser el 15 del mismo mes. Sólo Francia, Italia y España adoptaron inmediatamente este cambio. Inglaterra no lo hizo hasta 1752. Así, para los ingleses, Shakespeare murió el 23 de abril, pero para los países católicos ocurrió el 3 de mayo.

Fuente

¿Cómo funcionan las comidas autocalentables?

http://justpaste.it/files/justpaste/comida-autocalentable.jpgDesde hace unos meses, se comercializa en nuestro país Baritalia, un vasito desechable de café que se calienta solo, es decir, sin necesidad de corriente eléctrica, gas u otra fuente de energía.

Rosa de fuego - Carlos Ruiz Zafón

http://miralaonline.net/images/F2kao.jpgCarlos Ruiz Zafón, uno de los escritores españoles actuales más leídos, autor de La sombra del viento, El juego del ángel y El prisionero del cielo, ha escrito un cuento inédito para Magazine.El relato apunta el origen del legendario Cementerio de los Libros Olvidados, lo que redondea el universo creado por este autor de éxito internacional. Este es el regalo de Ruiz Zafón por Sant Jordi y el día del Libro.

Y así, llegado el 23 de abril, los presos de la galería se volvieron a mirar a David Martín, que yacía en la sombra de su celda con los ojos cerrados, y le pidieron que les contase una historia con la que ahuyentar el tedio. “Os contaré una historia”, dijo él. “Una historia de libros, de dragones y de rosas, como manda la fecha, pero sobre todo una historia de sombras y ceniza, como mandan los tiempos...”
(de los fragmentos perdidos de ‘El Prisionero del Cielo’).

1
Cuentan las crónicas que cuando el hacedor de laberintos llegó a Barcelona a bordo de un bajel procedente de Oriente ya portaba consigo el germen de la maldición que habría de teñir el cielo de la ciudad de fuego y sangre. Corría el año de gracia de 1454 y una plaga de fiebre había diezmado la población durante el invierno, dejando la ciudad velada por un manto de humo ocre que ascendía de las hogueras donde ardían cadáveres y mortajas de centenares de difuntos. La espiral de miasma podía verse a lo lejos, reptando entre torreones y palacios para alzarse en un augurio funerario que advertía a los viajeros que no se aproximasen a las murallas y pasaran de largo. El Santo Oficio había decretado que la ciudad fuera sellada y su investigación había determinado que la plaga se había originado en un pozo cercano al barrio judío del Call de Sanaüja, donde una diabólica conjura de usureros semitas había envenenado las aguas, tal y como días de interrogatorios a hierro demostraron más allá de cualquier duda. Expropiados sus cuantiosos bienes y arrojados a una fosa del pantano lo que quedaba de sus despojos, sólo cabía esperar que la oración de los ciudadanos de bien devolviera la bendición de Dios a Barcelona. Cada día que pasaba eran menos los fallecidos y más los que sentían que lo peor ya había quedado atrás. Quiso empero el destino que los primeros fueran los afortunados y los segundos pronto hubieran de envidiar a quienes habían dejado ya aquel valle de miserias. Para cuando alguna voz tenue se atrevió a sugerir que un gran castigo caería de los cielos para purgar la infamia perpetrada In Nomine Dei contra los comerciantes judíos, ya era tarde. Nada cayó del cielo excepto ceniza y polvo. El mal, por una vez, llegó por mar.

2
El buque fue avistado al alba. Unos pescadores que reparaban su redes frente ala Murallade Mar lo vieron emerger de la bruma arrastrado por la marea. Cuando la proa encalló en la orilla y el casco se escoró a babor, los pescadores se encaramaron a bordo. Un hedor intenso emanaba de las entrañas del barco. La bodega estaba inundada y una docena de sarcófagos flotaba entre los escombros. A Edmond de Luna, el hacedor de laberintos y único superviviente de la travesía, lo encontraron atado al timón y quemado por el sol. Al principio lo tomaron por muerto, pero al examinarlo pudieron observar que todavía le sangraban las muñecas bajo las ataduras y que sus labios exhalaban un frío aliento. Portaba un cuaderno de piel en el cinto, pero ninguno de los pescadores pudo hacerse con él, pues para entonces ya se había personado en el puerto un grupo de soldados cuyo capitán, siguiendo órdenes del Palacio Episcopal, que había sido alertado de la llegada del buque, ordenó que se trasladase al moribundo al cercano hospital de Santa Marta y apostó a sus hombres para que custodiaran los restos del naufragio hasta que los oficiales del Santo Oficio pudieran llegar para inspeccionar el barco y dilucidar cristianamente lo que había sucedido. El cuaderno de Edmond de Luna fue entregado al gran inquisidor Jorge de León, brillante y ambicioso paladín de la iglesia que confiaba en que sus empeños en pos de la purificación del mundo le granjeasen pronto la condición de beato, santo y luz viva de la fe. Tras somera inspección, Jorge de León dictaminó que el cuaderno había sido compuesto en una lengua ajena a la cristiandad y ordenó que sus hombres fueran a buscar a un impresor llamado Raimundo de Sempere que tenía un modesto taller junto al portal de Santa Ana y que, habiendo viajado en su juventud, conocía más lenguas de las que eran aconsejables para un cristiano de bien. Bajo amenaza de tormento, el impresor Sempere fue obligado a jurar que guardaría el secreto de cuanto le fuese revelado. Sólo entonces se le permitió inspeccionar el cuaderno en una sala custodiada por centinelas en lo alto de la biblioteca de la casa del arcediano, junto a la catedral. El inquisidor Jorge de León observaba con atención y codicia. “Creo que el texto está compuesto en persa, su santidad”, musitó un Sempere aterrorizado. “Todavía no soy santo”, matizó el inquisidor. “Pero todo se andará. Prosiga...” Y fue así como, durante toda la noche, el impresor de libros Sempere empezó a leer y a traducir para el gran inquisidor el diario secreto de Edmond de Luna, aventurero y portador de la maldición que habría de traer la bestia a Barcelona.

3
Treinta años atrás Edmond de Luna había partido de Barcelona rumbo a oriente en busca de prodigios y aventuras. Su travesía por el mar Mediterráneo lo había llevado a islas prohibidas que no aparecían en mapas de navegación, a compartir lecho con princesas y criaturas de naturaleza inconfesable, a conocer los secretos de civilizaciones enterradas por el tiempo y a iniciarse en la ciencia y el arte de la construcción de laberintos, don que habría de hacerlo célebre y merced al cual obtuvo empleo y fortuna al servicio de sultanes y emperadores. Con el paso de los años, la acumulación de placeres y riquezas apenas significaba nada ya para él. Había saciado su sed de codicia y ambición más allá de los sueños de cualquier mortal y, ya en la madurez y sabiendo que sus días caminaban hacia el ocaso, se dijo que nunca más volvería a prestar sus servicios a menos que fuese a cambio de la mayor de las recompensas, el conocimiento prohibido. Durante años declinó las invitaciones para construir los más prodigiosos e intrincados laberintos porque nada de lo que le ofrecían a cambio le era deseable. Creía ya que no había tesoro en el mundo que no se le hubiese ofrecido cuando llegó a sus oídos que el emperador de la ciudad de Constantinopla requería sus servicios, a cambio de los cuales estaba dispuesto a ofrecer un secreto milenario al que ningún mortal había tenido acceso durante siglos. Aburrido y tentado por una última oportunidad para reavivar la llama de su alma, Edmond de Luna visitó al emperador Constantino en su palacio. Constantino vivía bajo la certeza de que, tarde o temprano, el cerco de los sultanes otomanos acabaría con su imperio y borraría de la faz de la tierra el saber que la ciudad de Constantinopla había acumulado durante siglos. Por ese motivo deseaba que Edmond proyectase el mayor laberinto jamás creado, una biblioteca secreta, una ciudad de libros que habría de existir oculta bajo las catacumbas de la catedral de Hagia Sophia donde los libros prohibidos y los prodigios de siglos de pensamiento pudieran ser preservados para siempre. A cambio, el emperador Constantino no le ofrecía tesoro alguno. Simplemente un frasco, un pequeño botellín de cristal tallado que contenía un líquido escarlata que brillaba en la oscuridad. Constantino sonrió extrañamente al tenderle el frasco. “He esperado muchos años antes de poder encontrar al hombre merecedor de este don”, explicó el emperador. “En las manos equivocadas, éste podría ser un instrumento para el mal”. Edmond lo examinó fascinado e intrigado. “Es una gota de sangre del último dragón”, murmuró el emperador. “El secreto de la inmortalidad”.

4
Durante meses Edmond de Luna trabajó en los planos para el gran laberinto de los libros. Hacía y rehacía el proyecto sin quedar satisfecho. Había comprendido entonces que ya no le importaba el pago, pues su inmortalidad sería consecuencia de la creación de aquella prodigiosa biblioteca y no de una supuesta poción mágica de leyenda. El emperador, paciente pero preocupado, le recordaba que el asedio final de los otomanos estaba próximo y que no había tiempo que perder. Finalmente, cuando Edmond de Luna dio con la solución al gran rompecabezas, ya era tarde. Las tropas de Mehmed II el Conquistador habían cercado Constantinopla. El fin de la ciudad, y del imperio, era inminente. El emperador recibió los planos de Edmond maravillado, pero comprendió que nunca podría construir el laberinto bajo la ciudad que llevaba su nombre. Pidió entonces a Edmond que intentase eludir el cerco junto con tantos otros artistas y pensadores que habrían de partir rumbo a Italia. “Sé que encontrará el lugar idóneo para construir el laberinto, amigo mío”. En agradecimiento, el emperador le entregó el frasco con la sangre del último dragón, pero una sombra de inquietud nublaba su rostro al hacerlo. “Cuando le ofrecí este don, apelé a la codicia de la mente para tentarle, amigo mío. Quiero que acepte también este humilde amuleto, que tal vez algún día apelará a la sabiduría de su alma si el precio de la ambición es demasiado alto...”. El emperador se desprendió de una medalla que llevaba al cuello y se la tendió. El colgante no contenía oro ni joyas, apenas una pequeña piedra que parecía un simple grano de arena. “El hombre que me la entregó me dijo que era una lágrima de Cristo”. Edmond frunció el ceño. “Sé que no es usted hombre de fe, Edmond, pero la fe se encuentra cuando no se busca y llegará el día en que sea su corazón, no su mente, el que anhele la purificación del alma”. Edmond no quiso contrariar al emperador y se colocó la insignificante medalla al cuello. Sin más equipaje que el plano de su laberinto y el frasco escarlata, partió aquella misma noche. Constantinopla y el imperio caerían poco después tras un cruento asedio mientras Edmond surcaba el Mediterráneo en busca de la ciudad que había dejado en su juventud. Navegaba junto a unos mercenarios que le habían ofrecido pasaje tomándolo por un rico mercader a quien aligerar de su bolsa una vez en alta mar. Cuando descubrieron que no portaba riqueza alguna, quisieron echarlo por la borda, pero él les persuadió para que le permitiesen seguir a bordo contándoles algunas de sus aventuras a modo de Scherezade. El truco consistía en dejarles siempre con la miel en los labios, le había enseñado un sabio narrador en Damasco. “Te odiarán por ello, pero te desearán aún más”. A ratos libres empezó a escribir sus experiencias en un cuaderno. Para vedarlo de la mirada indiscreta de aquellos piratas, lo compuso en persa, una lengua prodigiosa que había aprendido durante sus años en la antigua Babilonia. A media travesía se toparon con un buque a la deriva sin pasaje ni tripulación. Portaba grandes ánforas de vino que llevaron a bordo y con las que los piratas se emborrachaban todas las noches mientras escuchaban las historias que contaba Edmond, a quien no le permitían probar gota alguna. A los pocos días la tripulación empezó a enfermar y pronto los mercenarios fueron muriendo uno tras otro víctimas del veneno que habían ingerido en el vino robado. Edmond, el único a salvo de aquel destino, los fue metiendo en los sarcófagos que los piratas llevaban en la bodega, fruto del botín de alguno de sus pillajes. Sólo cuando él era el único que quedaba con vida a bordo y temía morir perdido a la deriva en alta mar en la más terrible de las soledades osó abrir el frasco escarlata y olfatear el contenido durante un segundo. Bastó un instante para que vislumbrara el abismo que quería apoderarse de él. Sintió el vapor que reptaba desde el frasco sobre su piel y vio por un segundo sus manos cubrirse de escamas y sus uñas convertirse en garras más afiladas y mortíferas que el más temible de los aceros. Aferró entonces aquel humilde grano de arena que pendía de su cuello y suplicó a un Cristo en el que no creía su salvación. El negro abismo del alma se desvaneció y Edmond respiró de nuevo al ver que sus manos volvían a ser las de un mortal. Selló el frasco de nuevo y se maldijo por su ingenuidad. Supo entonces que el emperador no le había mentido, pero que aquello no era pago ni bendición alguna. Era la llave del infierno.

5
Cuando Sempere acabó de traducir el cuaderno, la primera luz del alba asomaba entre las nubes. Poco después el inquisidor, sin mediar palabra, abandonó la sala y dos centinelas entraron a buscarlo para conducirlo a una celda de la que tuvo la certeza que jamás saldría con vida.
Mientras Sempere daba con sus huesos en la mazmorra, los hombres del gran inquisidor acudían a los restos del naufragio, donde, oculto en un cofre de metal, habían de encontrar el frasco escarlata. Jorge de León los esperaba en la catedral. No habían conseguido encontrar la medalla con la supuesta lágrima de Cristo que aludía el texto de Edmond, pero el inquisidor no tuvo reparo pues sentía que su alma no precisaba de purificación alguna. Con los ojos envenenados de codicia, el inquisidor tomó el frasco escarlata, lo alzó al altar para bendecirlo y, dando gracias a Dios y al infierno por aquel don, ingirió el contenido de un trago. Transcurrieron unos segundos sin que sucediese nada. Entonces, el inquisidor empezó a reír. Los soldados se miraron unos a otros desconcertados preguntándose si Jorge de León habría perdido el juicio. Para la mayoría de ellos, fue el último pensamiento de sus vidas. Vieron como el inquisidor caía de rodillas y una bocanada de viento helado barría la catedral, arrastrando los bancos de madera, derribando figuras y cirios encendidos. Luego escucharon como su piel y sus miembros se quebraban, como entre los aullidos de agonía la voz de Jorge de León se hundía en el rugido de la bestia que emergía de sus carnes, creciendo rápidamente en un amasijo ensangrentado de escamas, garras y alas. Una cola jalonada de aristas cortantes como hachas se extendía en la mayor de las serpientes y cuando la bestia se volvió y les mostró el rostro surcado de colmillos y los ojos encendidos de fuego, apenas tuvieron valor para echar a correr. Las llamas les sorprendieron inmóviles, arrancándoles la carne de los huesos como el vendaval arranca las hojas de un árbol. La bestia desplegó entonces sus alas, y el inquisidor, San Jorge y dragón al tiempo, alzó el vuelo atravesando el gran rosetón de la catedral en una tormenta de cristal y fuego para elevarse sobre los tejados de Barcelona.

6
La bestia sembró el terror durante siete días y siete noches, derribando templos y palacios, incendiando cientos de edificios y despedazando con sus garras las figuras temblorosas que encontraba suplicando misericordia tras arrancar los techos sobre sus cabezas. El dragón carmesí crecía día tras día y devoraba cuanto encontraba a su paso. Los cuerpos desgarrados llovían del cielo y las llamas de su aliento fluían por las calles como un torrente de sangre. Al séptimo día, cuando todos en la ciudad creían que la bestia iba a arrasarla por completo y a aniquilar a todos sus habitantes, una figura solitaria salió a su encuentro. Edmond de Luna, apenas recuperado y cojeando, ascendió las escalinatas que conducían al techo de la catedral. Allí esperó a que el dragón le avistase y viniera a por él. De entre las nubes negras de humo y brasa emergió la bestia en vuelo rasante sobre los tejados de Barcelona. Había crecido tanto que rebasaba ya en tamaño al templo del que había emergido. Edmond de Luna pudo ver su reflejo en aquellos ojos, inmensos como estanques de sangre. La bestia abrió las fauces para engullirlo, volando ahora como una bala de cañón sobre la ciudad y arrancando terrados y torres a su paso. Edmond de Luna extrajo entonces aquel miserable grano de arena que pendía de su cuello y lo apretó en el puño. Recordó las palabras de Constantino y se dijo que la fe le había por fin encontrado y que su muerte era un precio muy pequeño para purificar el alma negra de la bestia, que no era sino la de todos los hombres. Alzó así el puño que asía la lágrima de Cristo, cerró los ojos y se ofreció. Las fauces lo engulleron a la velocidad del viento y el dragón se elevó en lo alto, escalando las nubes. Quienes recuerdan aquel día dicen que el cielo se abrió en dos y que un gran resplandor prendió el firmamento. La bestia quedó envuelta en las llamas que resbalaban entre sus colmillos y el batir de sus alas proyectó una gran rosa de fuego que cubrió totalmente la ciudad. Se hizo entonces el silencio y cuando volvieron a abrir los ojos, el cielo se había cubierto como en la noche más cerrada y una lenta lluvia de copos de ceniza brillante se precipitó desde lo más alto, cubriendo las calles, las ruinas quemadas y la ciudad de tumbas, templos y palacios con un manto blanco que se deshacía al tacto y que olía a fuego y maldición.

7
Aquella noche Raimundo de Sempere consiguió escapar de su celda y regresar a casa para comprobar que su familia y su taller de impresión de libros habían sobrevivido a la catástrofe. Al amanecer, el impresor se acercó hastala Murallade Mar. Las ruinas del naufragio que había traído a Edmond de Luna de regreso a Barcelona se mecían en la marea. El mar había empezado a desguazar el casco y pudo penetrar en él como si se tratase de una casa a la que hubieran arrancado una pared. Recorriendo las entrañas del buque a la luz espectral del alba, el impresor encontró por fin lo que buscaba. El salitre había carcomido parte del trazo, pero los planos del gran laberinto de los libros seguía intacto tal y como Edmond de Luna lo había proyectado. Se sentó sobre la arena y lo desplegó. Su mente no podía abarcar la complejidad y la aritmética que sostenía aquella ilusión, pero se dijo que vendrían mentes más preclaras capaces de dilucidar sus secretos y que, hasta entonces, hasta que otros más sabios pudieran encontrar el modo de salvar el laberinto y recordar el precio de la bestia, guardaría el plano en el cofre familiar donde algún día, no albergaba duda ninguna, encontraría al hacedor de laberintos merecedor de tamaño desafío.

Fuente

Planeta Cinéfilo [23.04.12]

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Web Therapy


Fiona Wallice, es un terapeuta que ha concebido una nueva forma de hacer terapia: a través de la Web. 50 minutos de terapia fomenta, en su opinón, que los pacientes hablen de muchas cosas irrelevantes, por lo que reduciendo el tiempo de consulta se obtendrán resultados mucho más rápido. La serie de televisión, que es una adaptación de la serie online producida y escrita por los responsables de esta versión para la televisión, contará con más personajes que su precursor: Putsy Hodge (Lily Tomlin), la madre de Fiona de clase alta que está teniendo problemas de dinero, que cree que la terapia online es una pérdida de tiempo y una vergüenza. Y Kip Wallice (Victor Garber), el sacrificado esposo de Fiona, quien también es su abogado.

Con C mayúscula


Comedia negra sobre el cáncer (la "C" del título) en la que Laura Linney da vida a Cathy Jamison, una esposa y madre de familia, a la que le diagnostican la terrible enfermedad. Esta noticia le obligará a cambiar varios aspectos de su vida e incluso acabará por mejorarla en algún sentido. Por su parte, Oliver Platt interpreta a Paul, el marido de Cathy, que resulta ser un tanto inmaduro.

Planeta Documental [23.04.12]

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Muy Interesante - ¿Tiene usted talento?

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Diciembre 2005 | Español | PDF | 51 MB

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¡Feliz día de Sant Jordi para todos!

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Estéis viviendo o no en Cataluña, el de hoy es un bonito gesto de amistad, y naturalmente, de amor. Los regalos siempre son bienvenidos. Así que os invito a regalar libros y rosas a quién deséeis, seguro que esta sorpresa les encantará. No hace falta que sean las dos cosas, el número no importa, tan solo el cariño con el que se le ofrece.

Por si alguien no sabe nada de esta tradición, ésta se basa en la leyenda de Sant Jordi (San Jorge). Os paso dos enlaces más para que entendáis por qué es tan importante este día (aún no ser festivo) para los catalanes.

Sant Jordi en Cataluña
Libros y rosas