El autor de este milagro, porque en el siglo XVII se debe catalogar así, fue el cirujano y obstetra suizo Johannes Fatio en 1689. Fatio nació en Berna, curso estudios de medicina en esta ciudad y obtuvo el doctorado en la Universidad de Valence (Francia). Centró su trabajo en los problemas y enfermedades que padecían los niños, convirtiéndose en un reputado pediatra. Además, publicó varios estudios y libros con los tratamientos adecuados que, por temas ajenos a la medicina, fueron destruidos. Era un especialista en pequeñas intervenciones quirúrgicas hasta que en 1689 tuvo que enfrentarse al mayor de retos… separar a las siamesas Elisabet y Catherina.
El caso es que tuvo suerte de que fuesen siameses de los llamados xifópagos, generalmente unidos sólo por tejido blando y que no comparten órganos vitales -a menudo, como en este caso, el hígado pero ya sabemos que es capaz de regenerarse completamente-. Así que, poco después de bautizarlas ya que pensaban que no sobrevivirían a la operación, Fatio y un equipo médico del que sólo se sabe que formaba parte el alcalde de Basilea (¿?), realizaron con éxito la intervención de separar a Elisabet y Catherina. Pero el momento más brillante de su carrera pronto se vio empañado por temas políticos…
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