Un estudio de la Fundación Migres y la Universidad de Córdoba constata la presencia permanente de mariposa monarca (Danaus plexippus) en el sur de la península ibérica. En concreto, en el Parque Natural del Estrecho y en el Parque Natural Los Alcornocales, ambos situados en la provincia de Cádiz.
Los
investigadores Juan Fernández Haeger, Diego Jordano Barbudo, Mateo
León, Charo Rivas y Carlos Camacho analizan desde 2008 una amplia franja
costera del sur de Cádiz (entre Vejer de la Frontera y Castellar de la Frontera).
Desde
hace años se han avistado ejemplares de la especie en ciertas zonas del
sur de España. Tales eventuales observaciones se habían atribuido a
individuos divagantes.
La interpretación que se había dado hasta ahora situaba al viento como
protagonista del periplo. Éste arrastraba a las mariposas monarca desde
América del Norte hasta aquí, donde, en ocasiones, formaban colonias efímeras donde encontraban las especies de plantas adecuadas para completar su ciclo biológico, desapareciendo poco tiempo después.
Plantas amigas
Los científicos han localizado y cartografiado los rodales de la mata de la seda (Gomphocarpus fruticosus) y la adelfilla (Asclepias curassavica) donde se han detectando la presencia de sus huevos, orugas o crisálidas.
Las
mariposas monarca han ocupado, aproximadamente, dos tercios de los
enclaves existentes a lo largo de los 900 km2 de la franja costera del
sur de Cádiz estudiada, próxima al Estrecho de Gibraltar. Y han estado de forma persistente durante los tres años de trabajo en gran parte de los mismos.
El
número de fragmentos colonizados por la mariposa varía según los años y
las estaciones. Por ejemplo, se expande más en verano y otoño y ocupa
menos áreas en invierno.
Los
resultados indican que la extinción local en algún fragmento puede ir
seguida de la recolonización desde otros lugares próximos (funcionando
como una meta-población),
sin que pueda excluirse la llegada esporádica de individuos de origen
americano, tal como se registra en algunos países europeos.
México
El mal clima y el uso de herbicidas en la ruta migratoria de las mariposas monarca en Canadá y Estados Unidos están reduciendo el número de ejemplares que arriba a México para hibernar, apuntó hace unos días Luis Fueyo, jefe de la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas (Conanp).
Las
colonias de mariposas monarca ocuparon 2,89 hectáreas de bosque
mexicano durante el ciclo 2011/12, lo que representa un 28% menos
respecto a las poco más de 4 hectáreas del periodo anterior. El dato es
el tercero más bajo desde 1993, cuando comenzó el resgistro.
Diez centímetros; un gramo
La mariposa monarca (Danaus plexippus)
es, probablemente, una de las mariposas mejor estudiadas del mundo. Se
trata de un insecto muy llamativo por su tamaño (mide unos 10
centímetros y pesa menos de 1 gramo) y sus colores vistosos.
Las dos plantas que resultan fundamentales para su desarrollo son: la mata de la seda (Gomphocarpus fruticosus), introducida en España en el siglo XVIII desde África, y la adelfilla (Asclepias curassavica), que debió llegar desde América central
durante el siglo XVI. Ambas tienen una distribución muy fragmentada en
la franja costera del sur de Cádiz. Pero, por suerte, el ganado no
consume estas Asclepiadáceas, bien defendidas del ramoneo por su toxicidad.
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