Jerusalén. (EFE).- El intelectual austríaco Stefan Zweig se suicidó en 1942 para acabar con su vida "en el momento apropiado" tras haber visto a Europa, su "patria espiritual", entonces inmersa en la Segunda Guerra Mundial,
"destruirse a si misma", según la nota que dejó y que sacan a la luz
medios israelíes. El manuscrito, redactado en alemán, fue publicado ayer en Internet por la Biblioteca Nacional de Israel, con motivo del 70 aniversario de la muerte del literato, periodista e intelectual judío.
Zweig huyó a Brasil en 1936, tres años después de que los nazis
hubiesen subido al poder en Alemania y dos antes de que invadiesen su
país natal.
El escritor ingirió un veneno letal con su mujer, Lotte, en la ciudad de Petrópolis, a 66 kilómetros de Río de Janeiro.
En la nota, encabezada con el portugués "declaraçao" (declaración) y
luego desarrollada en alemán, Zweig explica que dice adiós a este mundo
"de propia voluntad y con la mente clara" y agradece a Brasil su
hospitalidad. "Cada día he aprendido a amar más este país, y no habría
reconstruido mi vida en ningún otro lugar después de que el mundo de mi
propio lenguaje se hundiese y se perdiese para mí, y mi patria
espiritual, Europa, se destruyese a si misma", escribió.
Pero, continua, rehacer una vida pasados los sesenta años de edad
requiere "poderes especiales", cuando "su propio poder se ha gastado
tras años de errar sin hogar". "Prefiero, pues, poner fin a mi vida en
el momento apropiado, erguido, como un hombre cuyo trabajo cultural
siempre ha sido su felicidad más pura y su libertad personal. Su más
preciada posesión en esta tierra", argumenta antes de desear a todos sus
amigos que "vivan para ver el amanecer tras esta larga noche".
La nota fue recogida por la policía brasileña, que tuvo que recurrir a
un doctor judío local para traducirla del alemán. El médico pidió
entonces quedarse con el original por su significado histórico, pero la
policía se negó, porque lo necesitaba como evidencia en el caso. El
mismo doctor compró la nota veinte años después a un policía jubilado y
en los noventa la donó a la Biblioteca Nacional de Israel, ubicada en
Jerusalén.
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