Alberto Vicente y Silvano Gozzer
Uno de los mayores obstáculos para que funcione el mercado de libros
electrónicos es, sinduda, su precio. Muchos lectores argumentan que la
oferta legal es muy cara e insuficiente, y por ello buscan métodos
alternativos de descarga que muchas veces se traducen en actividades
extramercado.
Con la llegada del Kindle de Amazon a España esa percepción se ha agudizado. Jeff Bezos,
CEO de la mayor librería del mundo, ha replicado el modelo que les ha
funcionado en EEUU: eBooks por debajo de los 9,99 dólares y una clara
apuesta por los de menor precio, ya sea a uno, dos o tres dólares.
En sus listas de eBooks más vendidos en España (a fecha del 6 de
febrero de 2012) podemos comprobar que de los diez primeros, ocho están
por debajo de los 3 €. Este hecho contrasta con el precio de las
versiones electrónicas de algunos de los bestsellers en papel, como El tiempo entre costuras, 14,99 €; El ángel perdido, 12,99 €; El Imperio eres tú, 14,99 €, El jardín olvidado, 10,99 € o Las ardillas de Central Park están tristes los lunes, 14,99 €. De hecho, en 2011, el precio medio de los ebooks fue de 10,65 €.
¿Por qué a una gran parte de los lectores les parecen caras las
versiones digitales de los bestsellers si están dispuestos a pagar entre
20 € y 25 € por la versión en papel?
La cultura de los precios de los libros impresos
El valor económico que los lectores otorgan al libro como contenedor
de contenidos -al objeto libro-, es uno de los problemas que está
dificultando su transición al formato digital. Durante decenas de años,
los lectores han pagado por contenidos asociados a un objeto y no por
los contenidos estrictamente hablando.
Los compradores de libros de ficción, por ejemplo, se acostumbraron a
que un libro tuviera un coste material independiente del valor del
contenido. La percepción del precio para los compradores de libros
estaba más relacionada con su tamaño y peso que con las ideas allí
expuestas. De hecho, un libro de bolsillo costaba menos que uno de tapa
blanda que, a su vez, era más barato que si llevaba tapa dura. Salvo
honrosas excepciones, los libros de ficción no suelen releerse: tienen
un solo uso. Además, tienen un componente de regalo-objeto.
No pasa lo mismo con otro tipo de contenidos; por ejemplo, los
académicos. Estos sí pueden tener más de un uso, y el usuario está
dispuesto a pagar más por ellos, sea en papel o en digital, porque la
parte del contenido tiene más peso que la del material en que se
presenta.
¿Qué se paga realmente cuando se compra un libro impreso?
En la “fabricación” de un libro participan muchos agentes: desde el
escritor hasta el librero, pasando por el traductor (si hay), el
corrector, el editor, el impresor y el distribuidor. Como en la mayoría
de los productos de consumo, la distribución y la comercialización del
libro se llevan algo más de la mitad del precio de los libros; mientras
que el editor se lleva el resto, pero aún tiene que pagar al corrector,
al maquetador y al impresor. El resto será el beneficio del editor. Al
autor se le compensará con aproximadamente un 10%, por lo que de un
libro que cuesta 20 €, recibirá 2 €. Es decir, aunque estemos
simplificando, el contenido en bruto de una obra de ficción cuesta 2 €, y
para convertirla en libro lo multiplicamos por diez.
La llegada de los contenidos digitales
Con el auge de internet y de los contenidos digitales, los lectores
tienen la posibilidad de leer diarios y revistas en internet totalmente
gratis, aunque cuando los adquieren en el quiosco sí tienen que pagar
por ellos. La única diferencia es el soporte: el quiosco les da el
papel.
Por otra parte, la Red también se ha llenado de contenidos llamados “libros gratis”: proyectos como el Gutenberg, la Wikipedia, y los contenidos ilegales que no respetan los derechos deautor han cubierto una parte de la demanda de los lectores.
Sin embargo, una de las innovaciones más interesantes que provee la
Red es la posibilidad de la autopublicación a un coste bajo y sin
necesidad de intermediarios. Muchos autores, expulsados a veces del
sector editorial, han podido así publicar sus libros adaptando los
precios de Amazon, algo que les reporta el mismo beneficio que si
hubieran tenido la obra publicada en papel. Es decir, de uno a tres
euros. Evidentemente, estamos ante una nueva cultura de precios que
choca frontalmente con el modelo tradicional.
Y, ¿qué pasa actualmente?
Volvamos entonces a la pregunta inicial: ¿Por qué nos parecen caros
los libros electrónicos? Algunas de las razones ya las hemos esgrimido:
valor material del libro como objeto que sepierde en la versión digital;
volatilidad de los precios: desde las versiones “pirata” (que cuestan
cero euros) hasta los libros con un valor de 14,99 €; difuminación del
precio fijo, al poder comparar los precios en distintas plataformas a un
bajo coste, etc.
Lo realmente complejo para un comprador es entender por qué una novela de Juan Gómez Jurado cuesta entre 1,50 y 1,78 €, una novela de Lorenzo Silva entre 4,74 € y 9,49 € y una novela de Javier Sierra 12,34 €, cuando se trata de un tipo similar de contenidos, sin entrar a valorar la mayor o menor calidad de los textos.
El lector, que posiblemente no sepa valorar los costes editoriales -y
no tiene porqué conocerlos-, tiene percepciones diferentes sobre los
precios de un libro en papel (se lleva un objeto a casa) y de uno en
digital (no tiene nada físico). Si está comparando precios entre libros
digitales, como en el ejemplo anterior, se encuentra con tres precios
distintos para un mismo tipo de contenido sustitutivo que desea comprar.
Hacia una cultura diferente de precios
La prematura defunción del libro ha sido una discusión carente de
sentido, ya que los dos formatos convivirán por mucho tiempo (¿cuánto?).
El salto a lo digital nos mostrará paradojas que obligarán a los
editores a plantearse el statu quo, también de los precios.
Hasta ahora, las editoriales adoptan la política de precios digitales
tomando como base el precio del libro impreso, descontando los gastos
de impresión y otros gastos inherentes al libro físico, y por eso la
versión digital cuesta entre un 20 y un 40% menos que su homólogo en
papel. Sin embargo, este modelo no parece que coincida con el precio que
está dispuesto a pagar el consumidor final por el libro digital.
Algunos críticos opinan que el modelo Amazon de contenidos a un
precio muy bajo puede llevar al colapso del sistema editorial. Sin
embargo, ya hay varias apuestas editoriales de creación de sellos
exclusivamente digitales a precios muy competitivos que no dependen de
la versión en papel para poner el precio a la versión digital.
No obstante, no todos los contenidos pueden considerarse iguales, y
por ello su precio será distinto. De esta forma, cuanto más reutilizable
sea un contenido, mayor podrá ser su precio, ya que el lector estará
dispuesto a pagar más dinero por la versión digital. Quizá la ficción,
si quiere encontrar a un público dispuesto a pagar por ella, esté
condenada a que su precio se encuentre por debajo de los 10 €, o incluso
entre uno y tres euros para los bestsellers; pero no tiene que ser así para los libros académicos o técnicos.
En el futuro (presente), este tipo de contenidos especializados nos
llevará a modelos de suscripción, de compra de libros por capítulos,
lectura online y modelos de contenidos premium a costes muy altos.
El modelo actual de descarga de los eBooks de ficción mejor vendidos,
hijos del modelo en papel, tiene un gran defecto: a los lectores les
parecen muy caros. Y posiblemente tengan razón.
Sobre los autores: Alberto Vicente y Silvano Gozzer son socios fundadores de www.anatomiadered.com, empresa consultora en estrategia editorial y de contenidos, y autores del blog www.anatomiadelaedicion.com
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