Aunque esta historia y su posterior culebrón judicial sea la más famosa, otras muchas personas han recurrido a grandes venganzas para aliviar el dolor que les han causado sus exparejas. En el blog “La patilla” descubrimos un singular listado que, como no podía ser de otra forma, está encabezada por los Bobbit:
1.- Un tatuaje revelador:
cuando la novia del tatuador Ryan Fitzgerald se dejó convencer para
tatuarse un personaje de la saga Narnia en su espalda nunca sospechó que
acabaría con un enorme excremento rodeado de moscas grabado en su piel.
Cargar con este dibujo fue el precio que tuvo que pagar por haberle
engañado con un amigo común.
2.- Díselo con un cartel:
si el mayor temor de tu exnovio es el ridículo público, nada mejor que
utilizarlo para vengarte de él. Eso fue lo que pensó una mujer
canadiense que aprovechó un pequeño defecto de su antigua pareja para
darlo a conocer en público en pleno evento deportivo. Contrató un avión
que pasó ante la gente con un cartel en el que se leía: “Scott Kelly
tiene un pene pequeño”.
3.- Agua hirviendo:
muchas de las venganzas pasionales tienen como objetivo destruir los
genitales de los maridos, quizás porque la mujer considera que se trata
de la máxima culpable de los impulsos que llevan a la infidelidad. O, al
menos, es lo que pensaba Oynda Ojofeitimi, de 67 años, cuando, tras
descubrir que su marido tenía una aventura, le vació una olla de agua
hirviendo sobre la entrepierna aprovechando que dormía.
4.- Póker de damas:
cuando la esposa y las amantes se unen para trazar un plan, el marido
infiel debe ponerse a temblar. Sobre todo si conoce lo que le ocurrió al
protagonista de esta historia, que tras acudir a una cita con su actual
amante, acabó desnudo, con los ojos vendados y atado a una silla.
Cuando le retiraron la venda descubrió con horror que su mujer y dos
antiguas amantes se habían unido a la fiesta armadas con un bote de
pegamento instantáneo que utilizaron para adherirle el pene a su
vientre.
5.- Aumento de pechos:
Emma Morgan descubrió que su marido la estaba engañando con chicas
jovencitas y de grandes pechos. Así que optó por una venganza práctica y
duradera: Se sometió a una operación de aumento de senos que cargó en
la tarjeta de crédito de su marido, a quien su infidelidad le costó más
de 4.000 euros.
Si
aún no se te han quitado las ganas de cometer una infidelidad, te
recomendamos que leas el resto de estas insólitas venganzas en la entrada original.
Fuente

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