Un estudio belga publicado en la revista Neuron proporciona primeras evidencias directa de que existen áreas cerebrales específicas implicadas en la percepción del mundo en tres dimensiones. En concreto, el trabajo revela que la corteza inferotemporal cuenta con neuronas que perciben concretamente las superficies convexas
(curvadas hacia fuera) y otras que detectan las cóncavas. Por lo tanto,
gracias a esta área cerebral, podemos mirar un globo e identificar que
es convexo y tridimensional.
En sus experimentos, los investigadores trabajaron con monos rhesus a los que estimularon con descargas eléctricas grupos de neuronas
de esta zona del cerebro mientras trataban de decidir si una superficie
era cóncava o convexa. Los resultados mostraron que, cuando se
aplicaban descargas sobre las neuronas que se activaban frente a
superficies convexas, los primates tendían a elegir “convexo” en su
decisión (aunque fuera errónea). Lo mismo ocurría con las superficies
cóncavas y las neuronas que reaccionaban específicamente ante ellas.
“Categorizamos las formas del mundo tridimensional que nos rodea
gracias a neuronas especializadas en ciertas estructuras”, concluyen el
investigador Peter Janssen y sus colegas en Neuron.
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