En torno a la estrella parecida al Sol Kepler-20, unos astrónomos han
encontrado dos pequeños planetas: uno es ligerísimamente mayor que
nuestro mundo y el otro, un poco más pequeño, y son los cuerpos de este
tipo de menor tamaño identificados hasta ahora, dicen los investigadores
Los científicos no ven directamente estos cuerpos, pero, según sus
cálculos y modelos, podría tratarse de planetas rocosos. Se habían
detectado ya en órbita de esa estrella otros tres planetas más grandes.
El observatorio espacial Kepler, de la NASA,
no ve estos planetas extrasolares. Lo que hace es observar estrellas
sospechosas de tener sistemas planetarios e identifica un nuevo cuerpo
en órbita cuando este se cruza por delante del astro en la línea de
visión desde la Tierra (como un minieclipse) y se atenúa un poco su
brillo aparente. Se llama técnica de tránsito y este telescopio permite
distinguir esa mínima atenuación de la luz emitida por la estrella.
Equipos como este confirman lo que los científicos sospechaban cuando,
hace unos años, iban descubriendo decenas de planetas extrasolares
grandes y se planteaban que no es que no hubiera cuerpos pequeños de
este tipo en el universo, sino que no los podrían ver hasta que se
hicieran observatorios más sensibles.
Los dos pequeños planetas de Kepler 20 tienen radios de 1,03 y 0,87
veces el radio de la Tierra, respectivamente. A modo de comparación: el
radio de Venus es 0,95 veces el terrestre. Los dos pequeños planetas
extrasolares se llaman Kepler 20-e y Kepler 20-f van muy rápido
alrededor de su astro, completando una vuelta completa cada 6,1 días,
uno, y cada 19,6 días, el otro, explican Francois Fressin (Harvard
Smithsonian Center for Astrophysics, EE UU) y sus colegas. Hasta ahora,
el planeta extrasolar más pequeño que se conocía, recuerdan, tiene un
radio de 1,42 veces el de la Tierra y un volumen estimado de 2,9 veces
el de nuestro planeta. Ellos presentan su descubrimiento en la revista Nature,
en su publicación adelantada en Internet. Los científicos no creen que
estos planetas se formasen en la posición que ocupan actualmente, sino
que pudieron originarse más lejos del astro y resultan luego
desplazados.
Los tres cuerpos ya detectados en ese sistema planetario, tienen
radios de 1,91, 3,07 y 2,75 veces el terrestre, respectivamente, y
períodos orbitales de 3,7 días, 10,9 días y 77,6 días, muy cortos en
comparación con los 365 días del año de la Tierra.
“Los datos del Kepler nos muestran que algunos sistemas con una
disposición de planetas muy diferentes de la de nuestro Sistema Solar”,
ha comentado Jack Lissauser, científico de ese telescopio. “Los análisis
revelan una nuevo panorama de la diversidad de planetas y sitemas en
nuestra Galaxia”.
Fressin y sus colegas explican en su artículo que la investigación
realizada descarta que las señales captada con los telescopios puedas
puedan ser otra cosa y no planetas en órbita de esas estrella. Además,
infieren, por paralelismo con la Tierra, que los dos pequeños cuerpos
pueden tener una composición similar a la de nuestro mundo, con un
núcleo de hierro (32%), y un manto de silicatos (68%). Es más, el que
está más alejado del astro (Kepler-20f) podría tener una densa atmósfera
de vapor de agua.
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