jueves, marzo 27, 2014

Oboom, una buena manera de descargar

https://www.oboom.com/ref/0E54FC

Ya sabéis que siempre hemos apoyado a un solo servidor por su fiabilidad, constancia y veteranía. Nos referimos a Uploaded. Pero lleva dos días muy raros y aunque ya ha habido varios sustos durante todos estos años, la rumorología hace pensar que Oboom va a ser su sucesor.

Todo esto son rumores pero si alguien tiene que renovar su cuenta Premium o desea hacerse con una, os recomendamos Oboom porque ahora mismo sacarse una de un año es una ganga si lo comparamos con el precio de sus competidores.

Por nuestra parte puede que se convierta en el principal servidor. Aunque siempre habrá alternativas para favorecer vuestras descargas.

La prueba de que así será es que hoy mismo nos hicimos con una cuenta de un año para alargar la vida de los archivos que compartimos con todos vosotros.

Saludos y gracias por seguir contando con nosotros.

Si te interesa ve a este enlace, nos ayudarás a seguir adelante: https://www.oboom.com/ref/0E54FC


martes, marzo 25, 2014

'Al despertar' de Francisco Rodríguez Criado

Nada marchaba bien ya. Nuestras disputas eran cada vez más frecuentes y agresivas. Todo estaba roto, hueco, olía a podrido. Se acercaba el fin de la relación.

   Aquella tarde, después de echarnos en cara tantas y tantas cosas (todas ciertas y todas mentiras), se marchó de casa, dando un portazo. Cuando regresó, yo estaba en la cama, casi dormido. Noté su cuerpo pegarse tímidamente al mío, transmitiéndome el calor de la indiferencia.

Para confirmar la idea de que no había salvación posible, hicimos el amor salvajemente, mintiéndonos, ahogándonos aún más, matando el veneno de la verdad con chillidos artificiales. Al acabar, nos quedamos mirando al techo, cubriendo nuestros presentimientos de silencio. Ella lo sabía y yo lo sabía: la proximidad era lo que nos alejaba.

   (Es todo tan gris cuando estás con una mujer que ya no te ama y a quien ya no amas...).
   Ambos esperábamos el sueño como una tabla de salvación. ¿Hasta cuándo aquella agonía? Decidí entonces que a la mañana siguiente, en cuanto despertase (en vez de aceptar un alto el fuego, como venía siendo lo habitual), me levantaría para hacer las maletas. No podía vivir más tiempo a su lado.

   Pero al despertar resulta que no despertamos. No estábamos allí, en aquella cama sin deshacer; no era aquella nuestra casa, ni aquellos cuerpos eran nuestros cuerpos; nuestras riñas no habían existido tampoco en el mundo de la realidad. Simplemente, no estábamos. De repente comprendimos que toda nuestra vida había sido un sueño. Nos miramos, deseando ser soñados nuevamente.

lunes, marzo 17, 2014

Noches del mes de junio - Jaime Gil de Biedma

A Luis Cernuda

Alguna vez recuerdo
ciertas noches de junio de aquel año,
casi borrosas, de mi adolescencia
(era en mil novecientos me parece
cuarenta y nueve)
porque en ese mes
sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña
lo mismo que el calor que empezaba,
                                                                          nada más
que la especial sonoridad del aire
y una disposición vagamente afectiva.

Eran las noches incurables
                                                        y la calentura.
Las altas horas de estudiante solo
y el libro intempestivo
junto al balcón abierto de par en par (la calle
recién regada desaparecía
abajo, entre el follaje iluminado)
sin un alma que llevar a la boca.

Cuántas veces me acuerdo
de vosotras, lejanas
noches del mes de junio, cuántas veces
me saltaron las lágrimas, las lágrimas
por ser más que un hombre, cuánto quise
morir
            o soñé con venderme al diablo,
que nunca me escuchó.
                                              Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos.


jueves, marzo 13, 2014

Las parodias de 'First Kiss'

Tras el éxito del vídeo de Tatia Pilieva (que en realidad era otro anuncio viral más), las parodias de éste no se han hecho esperar.

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lunes, marzo 10, 2014

Gruta - Francisco Ruiz Noguera

En lo hondo,
se arrellanan los sueños del pasado:
los cimientos del hoy,
el vestigio de un tiempo
que es extremo —difuso en lo lejano—
del hilo que ahora toco y creo mío,
y es solo la ficción
de un presente que cae
como cae la gota de lo alto
y, en su desprendimiento,
estampa sobre el suelo de la gruta
su carga de pureza cristalina,
su memoria de roca,
su futuro destino de columna.
.......
Así, como la gota en su caída
—fragilidad potente—,
la ficción —verdadera— del ahora,
el pulso de la vida.

sábado, marzo 08, 2014

El castillo de Bodiam. Robertsbridge, Sussex. M de Lellis


Vista nocturna de España y Portugal desde el espacio. ISS, NASA


Dinosaur Bay. Nancy Ye


Marcas y arquitectura - Mario Alonso

En la mesa de al lado hablaban de arquitectura. Yo tomaba un café tranquilamente bajo un soportal de una plaza de Luca. Fuera caía una lluvia fina. Un hombre maduro de corta estatura escuchaba mientras buscaba algo en un libro. Pude ver que era Gog.

   «Fijaos lo que dice Papini —se levantó para reclamar la atención de los contertulios—. ¿Imagina, usted, un poeta moderno que quisiera introducir un verso suyo en medio de un canto de La Ilíada, o una escena de su invención a la mitad de un acto de Shakespeare? Y, sin embargo, lo que se pide a los arquitectos modernos, y que éstos bella­camente realizan, es un absurdo de ese género». Cerró el libro y continuó en lo que parecía un discurso. «Mien­tras que la cultura oriental ensalza la labor del grupo por encima de la del individuo, la occidental valora mucho más el éxito individual. En la escala de valores de nuestra sociedad prevalece el tener, más que el hacer o el ser, y por eso es competitiva, materialista y poco solidaria. Este modelo social ha trasladado sus efectos a la economía. Hasta el siglo XIX, el intercambio de bienes y servicios se basaba en el precio y la calidad. Con la llegada del capi­talismo, las empresas se dieron cuenta de que para com­petir debían crear marcas. Las marcas son intangibles, de inmenso valor, que lo que buscan es diferenciarse para generar el comportamiento de compra, y constituyen uno de los pilares del consumismo que vivimos».

   De vez en cuando hacía pequeñas interrupciones que concedían a sus palabras cierta solemnidad.

   «Durante siglos, la arquitectura no ha tenido marca: se trazaban unos planos que se copiaban hasta la saciedad, y los pueblos, las ciudades, las comarcas, eran arquitectónicamente homogéneos», sentenció, mientras indicaba con el dedo varios de los edificios circundantes. «Mirad, en la arquitectura ha ocurrido lo mismo. Fijaos en esta plaza, o en cualquiera de Toscana o en muchos otros luga­res del mundo. Ahora ocurre todo lo contrario. El arqui­tecto quiere dejar su impronta, su sello, en definitiva, su marca que le diferencie. Pero no podemos olvidar que la arquitectura constituye un bien público, del que gozamos o sufrimos. Cuando el arquitecto se equivoca no sólo lo hace individualmente, sino que afecta a toda la sociedad, que padece su error. La arquitectura no debe ver en la diferenciación un objetivo en sí mismo, sino que sus fines deben ser la armonía, el equilibrio, la utilidad, la eficacia y, por supuesto, la estética. Que algunos arquitectos elegi­dos se puedan permitir tener su propia marca puede ser comprensible. El problema lo tenemos con el resto, que no tratan de imitar su obra, sino su comportamiento. Hay que volver a la arquitectura para el grupo y no para el ego del individuo que la práctica. Quizás entonces, esta compleja mixtura de arte y técnica vuelva a ser reconocida y apreciada por todos».


   Tras un largo silencio, no pude resistirme y aplaudí sin ningún rubor.

viernes, marzo 07, 2014

La involución humana - José Agustín Navarro Martínez

Por favor, sea breve, dijo la matrona cuando me vio inyectar la pócima. Enseguida el bebé sintió las primeras contracciones y empujó con rabia hasta dar a luz a una madre bien hermosa que parió de inmediato a una abuela rolliza, la cual, sin darnos tregua, trajo al mundo a una bisabuela cachetuda, y así, sucesivamente, hasta que una Eva rabiosamente atractiva me propuso que volviera a morder la manzana.